
La incorporación de nuevos mercados productores en la industria vitivinícola mundial, la creación de nuevas variedades, vinos suaves y varietales, que se suman a los más fuertes y tradicionales; el mayor conocimiento de los mostos y caldos, la explosión de las catas, ferias y rutas del vino ha cambiado el panorama notablemente, en todo el orbe. Quienes quieren mantener o ganar una posición de privilegio deben contar con características superiores en calidad, sabor, textura, aroma, pero también estabilidad de la producción, poder asegurar la misma calidad de una botella a otra, de una barrica a otra y de una cosecha a la siguiente.
Y aunque todas ya tienen incorporados los controles de calidad, cada vez son más las viñas que cuentan con laboratorios de investigación y desarrollo, con el objetivo de poder conocer mejor sus vinos, caracterizarlos, estandarizarlos e irlos mejorando.
Los parámetros más importantes son el pH, que permite determinar ciertas características del vino, como el color y su resistencia al desarrollo bacteriano, y permite al enólogo definir algunas variables de tipo sensitivas. El nivel de ácido tartárico, que se usa para establecer el momento de embotellar. La acidez, que fija el enólogo para dar sabor y carácter al mosto, y el anhídrido sulfuroso (SO2) libre y total.
Éstas dos últimas mediciones se realizan a través de titulaciones, un procedimiento logarítmico que permite saber cómo se comporta una muestra al agregar un reactivo. De vital importancia, sin embargo, requería de costosos equipos por lo cual muchos optaban por análisis manuales que dependen mucho de la precisión visual del técnico.
Por esto Hanna Instruments desarrolló una completa línea de equipos electroanalíticos especiales para viñas que permiten de manera económica, rápida y muy precisa realizar estas mediciones. Los equipos que se estrenaron durante la vendimia del hemisferio norte con gran éxito por su calidad y los beneficios que aporta a la industria. Diseñados especialmente para las viñas vienen en un robusto maletín que permite realizar mediciones en terreno sin riesgos o en laboratorio. Incluye desde un completo Titulador Automático capaz de realizar 100 titulaciones distintas (amperométricas, pHmétricas y potenciométricas) con inmejorable rapidez, precisión y repetitividad; Mini tituladores para Acidez total y para SO2 libre y total específicos para vinos; Colorímetros para la medición de cobre, hierro, color/fenol y ácido tartárico, además de un Turbidímetro de vinos de altísima resolución, muy superior a los existentes en el mercado) con compensación de color integrada (para vinos tintos y rosés).
En detalle:
Titulador Automático HI 901: de alta precisión y gran capacidad, permite realizar un alto espectro de titulaciones desde los 11 métodos estándar hasta otros 89 programables por el usuario según sus necesidades específicas. Su excelente nivel de repetitividad y amplio espectro lo convierten en la herramienta ideal de Investigación y desarrollo ya que permite conocer en profundidad todas las características del vino.
Es capaz de manejar reacciones complejas después de elaborar el procedimiento con sólo apretar la tecla Start. Combina un pHmetro de altísima resolución con un sistema de inyección de titulante sumamente preciso (porcentaje de error menor al 1% del volumen de la bureta), y un sistema de dispensación de muy baja pérdida. Incluye una bureta automática con sistema “Clip Lock” que otorga mediciones extremadamente precisas e impide la pérdida de volumen durante el traspase de la solución.
Mini Titulador Automático de SO2 (HI 84100): equipo muy sencillo, rápido y de altísima resolución diseñado específicamente para medir el SO2 libre y total en vinos. Fácil de usar por cualquier operario. Resuelve la dificultad existente para medir SO2, que se realiza generalmente en forma manual con muchísima dificultad y rangos de error importantes, y a bajo costo.
Mini Titulador Automático de Acidez Total (HI 84102) : preciso, sencillo, fácil de usar, rápido. Sin necesidad de realizar complejas operaciones de programación, al igual que el anterior, permite medir sin error este parámetro vital en la definición del sabor del vino.
pHmetro para Vinos: específico para la industria vinicultora permite calibrar en pH 7 y 3, minimizando el margen de error existente en los equipos comunes que calibran en 7 y 4, ya que las viñas realizan mediciones entre 2,8 y 4. Además, cuenta con un electrodo con sistema GLP de buenas prácticas de laboratorio y un medidor que va analizando constantemente el estado del electrodo para asegurar las buenas lecturas. En versiones portátiles, de sobre mesa y profesional.
Turbidímetro para vinos (HI 83749) : de altísima resolución, muy superior a las versiones actuales (capaz de leer hasta 1400 ntu). Con compensación de color integrada, especial para tintos. Incluye BentoChech que permite determinar las bentonitas.
Colorímetros para la medición automática de Cobre, Hierro, Color/Fenol y Ácido tartárico: Estos equipos (uno para cada tipo de medición) son extremadamente sencillos de usar y de rápidos resultados. No requieren de operaciones de programación complicadas ni delicados cambios de filtros o accesorios. Funcionan a base de una lámpara de tungsteno que miden por fotometría las curvas específicas del cobre, hierro, color/fenol y ácido tartárico, el más abundante en el vino y que aporte características de fruta madura y sabores frescos. Se trata de elementos esenciales en la composición del vino que generalmente no son analizados por la inexistencia falta de instrumentos apropiados.








